“En un entorno tan regulado y especializado como el de la salud, la colaboración no es opcional: es una necesidad”
Idoia Muñoz, directora de Basque Health Cluster (BHC), conoce de primera mano los retos y oportunidades del sector salud en Euskadi. Desde su posición al frente de una de las principales plataformas de colaboración del ecosistema, defiende con claridad una idea: la innovación en salud solo es posible si se construye en red. En esta entrevista, Muñoz analiza el valor de alianzas como MONDRAGON Health, subraya el potencial de la intersección entre industria y salud y bienestar, y lanza un mensaje directo a quienes aún operan en solitario: en un entorno tan regulado y especializado como el sanitario, la colaboración es una necesidad.
Has participado como invitada en uno de los consejos de dirección de MONDRAGON Health. ¿Qué impresión te llevas del proyecto y qué valor crees que puede aportar al ecosistema health de Euskadi?
La impresión ha sido muy positiva. MONDRAGON Health me parece una iniciativa valiente y estratégica, que entiende que el futuro de la salud pasa por la colaboración real entre capacidades industriales, tecnológicas y de conocimiento. Su enfoque cooperativo, tan característico del Grupo MONDRAGON, es un valor añadido: genera compromiso, visión compartida y una voluntad clara de construir un proyecto transformador a largo plazo. Estoy convencida de que puede ser un actor clave para dinamizar el ecosistema de salud de Euskadi y acelerar la innovación orientada a impacto.
Desde Basque Health Cluster promovéis la cooperación entre empresas, centros tecnológicos y otros agentes del sector. ¿Qué importancia tienen las alianzas como BHC o MONDRAGON Health para construir un tejido empresarial más competitivo y conectado?
Estas alianzas son esenciales. En un entorno tan regulado y especializado como el de la salud, la colaboración no es opcional: es una necesidad. Desde Basque Health Cluster trabajamos porque las organizaciones compartan conocimiento, infraestructuras o incluso mercados, multiplicando así las oportunidades de desarrollo y reduciendo las barreras de entrada para innovaciones. Iniciativas como MONDRAGON Health refuerzan esa misma lógica desde el mundo cooperativo, lo que enriquece aún más el tejido empresarial vasco y lo prepara mejor para competir globalmente. Además, estas alianzas cumplen un papel clave como mecanismos de tracción: permiten que las empresas más consolidadas y con mayor capacidad arrastren consigo a startups y pymes, ofreciéndoles visibilidad, validación y oportunidades reales de crecimiento. Es una forma muy eficaz de acelerar la madurez del ecosistema en su conjunto, promoviendo un desarrollo más equilibrado y sostenible.
En Euskadi tenemos fortalezas industriales muy potentes que, si se orientan hacia los retos de la salud y el bienestar, pueden abrir mercados con alto valor añadido.
En un entorno cada vez más interdisciplinar, ¿cómo ves la confluencia entre empresas de base industrial y aquellas centradas en la salud, sociosanitario o biociencias?¿Qué oportunidades pueden surgir de esa intersección?
La intersección es una fuente enorme de oportunidades. Muchas soluciones de salud del futuro no vendrán solo del laboratorio, sino también del taller, del software, de la electrónica, de los datos. En Euskadi tenemos fortalezas industriales muy potentes que, si se orientan hacia los retos de la salud y el bienestar, pueden abrir mercados con alto valor añadido. Desde la fabricación de dispositivos médicos a la robótica asistencial o la inteligencia artificial aplicada al diagnóstico, el potencial es enorme. Lo importante es crear espacios donde estas culturas empresariales se encuentren y trabajen juntas.
Una de las claves de MONDRAGON Health es la intercooperación entre sus cooperativas. Desde tu experiencia, ¿qué factores son determinantes para que este tipo de sinergias funcionen y generen resultados sostenibles?
Diría que hay tres claves: confianza, visión compartida y una coordinación efectiva. La intercooperación no ocurre de forma espontánea: necesita estructuras que la faciliten, liderazgos que la impulsen y objetivos que motiven a todas las partes. También es importante gestionar bien las expectativas y trabajar desde la complementariedad, no desde la competencia. Cuando esto se consigue, el valor generado es muy superior al que puede alcanzar cualquier organización por separado.
Vivimos un cambio de paradigma en el que la innovación abierta, la colaboración público-privada y la conexión internacional son imprescindibles.
Tanto BHC como MONDRAGON Health comparten una fuerte vocación de generar impacto más allá de nuestras fronteras. ¿Dónde ves mayores oportunidades de colaboración internacional y cómo crees que se pueden aprovechar mejor desde una visión compartida?
Europa sigue siendo un entorno natural para la colaboración, tanto por las oportunidades de financiación como por el marco regulatorio común. Pero más allá de nuestras fronteras inmediatas, hay mercados estratégicos que no podemos perder de vista. Estados Unidos, por su tamaño, dinamismo y cultura de innovación, es un referente ineludible, especialmente para tecnologías médicas y soluciones digitales en salud. Aunque la situación actual nos lleva a intentar reforzar también nuestra entrada a Asia oriental —con países como Japón, Corea del Sur o China— los cuales representan un mercado con un altísimo nivel tecnológico y una gran inversión en salud y longevidad.
Por otro lado, la región de los Emiratos y Oriente Medio está apostando con fuerza por posicionarse como hub sanitario y biotecnológico, con una gran apertura a la colaboración internacional y capacidad inversora. En todos estos casos, presentarse como consorcios bien articulados, con soluciones sólidas y visión compartida, marca la diferencia. Tanto Basque Health Cluster como MONDRAGON Health ofrecen ese marco de colaboración y cohesión que permite dar el salto internacional no como actores individuales, sino como parte de un ecosistema fuerte, innovador y fiable. Es precisamente esa visión compartida la que multiplica el impacto.
Para cerrar, ¿qué mensaje lanzarías a las organizaciones del ámbito health que todavía no forman parte de un clúster o alianza sectorial? ¿Qué se están perdiendo por no estar en estos espacios compartidos?
Les diría que no hay mejor momento para sumarse. Vivimos un cambio de paradigma en el que la innovación abierta, la colaboración público-privada y la conexión internacional son imprescindibles. Estar en un clúster o en una alianza sectorial permite acceder a oportunidades, anticiparse a tendencias y formar parte de proyectos transformadores. Fuera de estos espacios, es más difícil crecer, conectar y tener impacto. El sector salud necesita escala y cooperación. Y nadie llega lejos yendo solo. Como decimos en BHC: Elkarrekin hobeto egiten dugulako.