“La electrónica impresa permite eliminar cables y mejorar el diagnóstico general”

  • El Director Comercial e Innovación de Embega Healthcare analiza el impacto de la electrónica flexible en el sector MedTech y los ambiciosos objetivos de la cooperativa tras su integración en MONDRAGON Health.

La industria de la salud vive una transformación sin precedentes hacia soluciones más ligeras, precisas y menos invasivas. En este escenario, Embega Healthcare se ha posicionado como un socio estratégico capaz de industrializar la innovación médica. Hablamos con Javier Pérez, director comercial e Innovación de la cooperativa, sobre tecnología, retos industriales y el valor de la intercooperación.

Embega cuenta con más de 50 años de trayectoria industrial. ¿Cómo y por qué decide una cooperativa consolidada dar el salto estratégico hacia el sector salud con Embega Healthcare?

En Embega, compartiendo los valores del Grupo MONDRAGON, siempre hemos tenido integrados en nuestro ADN la mejora continua, la innovación constante y la adaptación a las nuevas tecnologías. Históricamente, nuestro perfil como fabricantes de componentes para terceros nos ha permitido pivotar entre sectores en diversas líneas de negocio, como es el caso de nuestra unidad de electrónica impresa.

Esa flexibilidad para adaptarnos a las necesidades del mercado es la que nos permite iniciar actividad en nuevos sectores. Recientemente, hemos obtenido la certificación de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) como fabricantes de dispositivos sanitarios para terceros. Sin embargo, la tracción real se originó de fuera hacia dentro: llevábamos años recibiendo solicitudes para desarrollar componentes de electrónica flexible en aplicaciones médicas, como plantillas sensorizadas o electrodos terapéuticos. Decidimos dar forma definitiva a la marca Embega Healthcare a raíz de un proyecto referenciado por nuestros socios de Bexen Cardio, quienes nos propusieron como fabricantes de un dispositivo complejo para mapeo cardíaco.

Se definen como el socio que convierte «conceptos clínicos en dispositivos escalables». ¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta una idea médica cuando intenta saltar del laboratorio a la producción industrial?

El sector médico es uno de los más regulados y con mayores barreras de entrada. Esto implica un alto valor económico inicial para operar en él, lo que conlleva un riesgo financiero evidente. Muchas startups del sector tienden a convertirse en lo que llamamos “zombis” financieros: no logran despegar ni alcanzar una facturación relevante pero, al estar en el ámbito sanitario, captan financiación suficiente para sobrevivir, aunque no para escalar.

Esto ocurre en muchos sectores, pero la regulación en el contexto europeo complica notablemente este proceso. Las empresas necesitan validar rápidamente su producto en el mercado y, una vez que se alcanza un product-market fit sólido que satisfaga la demanda del cliente final, llega el gran reto: buscar la adopción masiva que permita que el desarrollo dé el salto definitivo del laboratorio a la fábrica.

El mercado habla de la electrónica flexible impresa como el nuevo estándar en MedTech. ¿Qué ventajas reales ofrece esta tecnología en términos de coste y confort para el paciente?

Quizás hablar de un “nuevo estándar” sea adelantarse demasiado. Si bien la electrónica impresa ofrece ventajas ergonómicas y de experiencia de usuario, todavía es una tecnología en fase de crecimiento. Aunque ya está presente en productos maduros del entorno hospitalario, no todos los profesionales sanitarios la conocen aún.

No obstante, sus beneficios son claros: aporta ventajas en diseño y costes, pero, sobre todo, permite la eliminación de cables. Los circuitos pueden diseñarse para evitar que el personal clínico deba conectar un cable por cada electrodo para realizar, por ejemplo, un electrocardiograma. Esto simplifica el uso de los dispositivos, reduce los tiempos de atención y, en definitiva, mejora el diagnóstico general.

Cardiología, neurología y rehabilitación son sus áreas clave. ¿Podría darnos un ejemplo concreto desarrollado por Embega Healthcare?

Actualmente son muy relevantes los avances logrados en cardiología intervencionista. El desarrollo de dispositivos mínimamente invasivos está a la orden del día, desde la salud digital hasta la imagen por resonancia magnética (MRI).

En Embega estamos aportando valor en esta línea gracias a la electrónica impresa. Actualmente suministramos el primer chaleco de electrodos que permite localizar arritmias por fibrilación auricular e indicar al profesional el punto exacto (target) donde realizar una ablación en cuestión de diez minutos. Es un avance muy significativo para la especialidad y estamos orgullosos de aportar nuestro granito de arena desde el plano industrial.

Mirando a los próximos cinco años, ¿hacia dónde se dirige Embega Healthcare? Y, ¿cómo os impulsa el formar parte de esta alianza?

Creemos que el trabajo de un fabricante de componentes aporta mucho más al cliente cuando se realiza acompañado de buenos partners. Por ello, estamos colaborando estrechamente con nuestro socio de I+D, MC3, y con MONDRAGON Health, para consolidarnos como un fabricante que también aporte valor en el diseño.

Nuestro objetivo no es solo ofrecer eficiencia industrial en producciones de gran volumen, sino proporcionar un acompañamiento integral: desde la idea inicial hasta la fabricación en serie. Es un concepto que en el sector conocemos como CDMO (Contract Development and Manufacturing Organization), y formar parte de esta alianza nos da el impulso necesario para alcanzar esa meta.